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Presentan libro sobre el Estado Multinacional

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La más reciente publiación del doctor Demetrio Cojtí titulada “Modelo Guatemalteco de Estado Multinacional Ri k’ak’a’ runuk’ik ri Iximulew” se presentó el jueves 4 de febrero en el Fondo de Cultura Económica.  A esta presentación lo acompañó Maximiliano Araujo, Viceministro de Cultura el cual le mostro su admiración y respeto por su trayectoria como escritor en tan importante tema.

Este documento presenta una serie de aristas que abarca desde los Acuerdos de Paz hasta ejemplos de multiculturalidad y Estado en otros países. Resalta el uso de las manifestaciones culturales como el vestuario, el idioma, las costumbres y la espirutualidad.

En la presentación, el delegado del Fondo, César Molina indicó que “es importante el apoyo que damos a estos libros con interesantes temas que tenemos como pueblos hermanos como Guatemala y México como la pluriculturalidad y multiculturalidad”.

El comentario de la obra estuvo a cargo de Caryl Alonzo Jiménez. “El libro hace un aporte en materia de recuperar después de 1996 el debate político del tema indígena en Guatemala, hasta ahora no se ha podido reconocer publicamente, inclusive es un acto complice hemos aceptado”, se refirió el experto.

A la actividad asistieron profesionales de las ciencias sociales que manifestaron sus comentarios respecto a la obra del Doctor Cojtí. Entre ellos, el antropólogo Alberto Esquite y el economista Édgar Gutiérrez.

El doctor Demetrio Cojtí es Director General de Desarrollo Cultural y Fortalecimiento de las Culturas del Ministerio de Cultura y Deportes. Es especialista en educación bilingüe, pueblos indígenas autor de varios libros sobre multiculturalidad e interculturalidad en Guatemala.

Por: Ana Luisa Salguero

1 comentario en “Presentan libro sobre el Estado Multinacional”

  1. “Este documento presenta una serie de aristas que abarca desde los Acuerdos de Paz hasta ejemplos de multiculturalidad y Estado en otros países. Resalta el uso de las manifestaciones culturales como el vestuario, el idioma, las costumbres y la espirutualidad.”

    El párrafo anterior es una pobre reseña del esencial contenido de la obra Ri k’ak’a’ runuk’k ri Iximulew / Modelo guatemalteco de Estado multinacional –Aplicación del Enfoque del Poder Compartido– presentada por el Doctor Demetro Cojtí recientemente (Guatemala : Coedición de Asociación Guatemalteca de Alcaldes y Autoridades Indígenas y Maya’ Wuj Editorial, 2015).

    Sin pretender ofrecer un ensayo analítico sobre la obra, cabe señalar que la misma expone una sorprendente –a quienes no están acostumbrados a aceptar que el mundo ya cambió y que el racismo y discriminación contra los pueblos indígenas debe desaparecer– propuesta para la creación de un Estado multinacional dentro de Guatemala, y no un catálogo, guía turística o folklórica acerca de las “manifestaciones culturales como el vestuario, el idioma, las costumbres y la espirutualidad (sic)” del país, las cuales menciona pero no como si de una lista se tratara, sino más bien exigiendo que se respeten pues son la base precisamente de la multinacionalidad.

    Sabiendo que algunas organizaciones tienen sus ideólogos, otras a simples corifeos, y algunas más –poquísimas– representan “tanques de pensamiento”, puede afirmarse que en el caso del Dr. Cojtí, en Guatemala él sí que es uno de los que desarrollan su creatividad como “ingeniero del poder compartido” (tal le podría llamar el propio Lijphart; tan especial designación es tomada de la página 195 del libro), en virtud que no trata solamente de describir qué han dicho algunos autores sobre la temática sino que hizo un serio esfuerzo de reunir una serie de propuestas de antaño y combinarlas con la situación actual (con datos hasta agosto de 2015) para producir su propuesta o modelo, la que modestamente denomina como un “borrador” que ulteriormente pudiera servir como “guía de trabajo” acerca de dicho modelo (páginas 147, 157 y 158).

    Se aprecia que el autor está seguro –la universidad de la vida se lo ha enseñado– que la simple lectura de la propuesta “provocará” que los obtusos y prejuiciosos criollos (que aún se creen la patraña de que lo son), ladinos e incluso varios indígenas y honorables miembros de la izquierda (que se quedaron sin bandera a partir de 1989 tras la caída del muro de Berlín, y particularmente después de 1996 en Guatemala), se sentirán agraviados, por decir lo menos. Lo manifiesta sin ambages –aunque con lenguaje casi políticamente correcto–, al señalar que se rasgarán las vestiduras, tanto aquellos que visten trajes formales y de gala, como los otros que utilizan el disfraz de las sotanas o se amparan en las togas académicas para hacer sentir a otros que son parte de la elite intelectual, ya no se diga quienes lucen uniformes con charreteras. Esto es una paráfrasis del segundo párrafo de página 97 de la obra, con lo cual es de asegurarse que generará quizá no serias discusiones, pero sí vituperios por parte de la mal llamada “clase política”, indiferencia de aquellos que aún sabiendo cómo enfrentar una discusión prefieren la callada por respuesta, e incluso denuestos por fracciones de derecha (incluidos los autocalificados como “tanques [pero por lo cuadrados] del pensamiento”) y de otras que sin identificarse como tales se rasgarán no solo la vestimenta sino sentirán que el comunismo está de regreso –ellos que siempre vieron las propuestas de carácter social como caldo de cultivo para lo que tanto temían entre 1954 y 1996– y por tanto en lugar de la discusión seria y serena, se enfrascarán en lanzarle epítetos de los más diversos, ad homini los más de ellos, a falta de fundamento para cuestionar su propuesta. Y eso que a diferencia de la recomendación de Lijphart (página 231), soslaya insertarle lo concerniente a pasar de un sistema presidencial a uno parlamentario, lo cual quedaría para un segundo momento.

    La aplicación del modelo propuesto por el autor podría ser en forma gradual, principiando por los derechos culturales, del medio ambiente, de las prácticas consuetudinarias, entre otros, hasta llegar a la libre autodeterminación.

    Con todo lo que pudiera venirse, la propuesta suscrita a través del Modelo guatemalteco de Estado multinacional –Aplicación del Enfoque del Poder Compartido– debe ser divulgada, discutida, compendiada, e incluso comparada con la contenida en Demandas y propuestas políticas de los pueblos indígenas de Iximulew (Guatemala : Coordinación y Convergencia Nacional Maya Waqib’ Kej, 2015). En esta última se habla de demandas en pos de un Estado Plurinacional para el buen vivir, pero lamentablemente solo se queda en una lista de exigencias sin definir qué se entiende por tal Estado y cómo se estructuraría, en tanto que por medio de su obra intelectual el autor actúa como un verdadero y creativo ingeniero del poder compartido, al orientar con fundamento de causa y estadísticas básicas, lo que podría o debería hacerse, lo cual se aprecia en el súmmum contenido en cuadros 9 y 11.

    No obstante que en el texto de Demandas y propuestas políticas de los pueblos indígenas de Iximulew sus autores solo plantean lo que “desean”, sin llegar a estructurar un proceso de cómo se lograrían, por lo menos dicen que las demandas históricas del pueblo maya son:

    1. Tierra y Territorio
    2. Sistema de Salud Indígena
    3. Sistema de Educación Indígena
    4. Sistema económico indígena
    5. Sistema de Justicia Indígena
    6. Sistema religioso
    7. Autonomía y Libre Determinación

    En el caso del ahora ingeniero, el modelo que propone rebasa la simple lista de demandas y establece el cómo hacerlo, lo cual es un mérito propio.

    Debieran organizarse varias jornadas para la divulgación del contenido de la obra, su análisis público y como resultado construir nuevos afinamientos, toda vez que como el autor bien señala, la propuesta solo es un borrador, ¡pero de calidad superior!, que no pretende agotar el tema sino iniciarlo. Ese es el sentido de manifestar por parte del Dr. Cojtí, que “hace falta estudiar y discutir de forma más amplia las características del nuevo Estado y la nueva sociedad guatemalteca [siendo que] a un país multicultural, le corresponde un Estado Multinacional, con instituciones políticas que facilítenla interacción pacífica entre pueblos con distinta cosmovisión e idioma, diferentes costumbres, valores y leyes.” (Página 31).

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