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Posted 19 octubre, 2019 by -Ministerio de Cultura y Deportes in Noticias
 
 

La luz de Asturias ilumina la literatura del mundo a 120 años del nacimiento



Miguel Ángel Asturias Rosales nació en la ciudad de Guatemala, el 19 de octubre de 1899.   El guatemalteco, ganador del Premio Nobel de Literatura 1967 es reconocido actualmente como precursor del “realismo mágico”. Sus escritos siguen siendo motivo de estudio por parte de los intelectuales.

Hijo del abogado Ernesto Asturias Girón y la maestra María Rosales de Asturias, Miguel Ángel pertenecía a una clase media acomodada. Cuando tenía cuatro años, debió trasladarse a Salamá, Baja Verapaz, debido a que su padre, quien para entonces era juez, incumplió los deseos del presidente Manuel Estrada Cabrera de enviar a la cárcel a jóvenes que protestaban contra el régimen.

Durante su estancia en Salamá, la familia contrató a una joven llamada Lola Reyes como niñera, para que cuidara al pequeño Miguel Ánge.  Ella, quien tenía ascendencia indígena, relataba a los pequeños historias, mitos y leyendas del pueblo maya.

Poco a poco esas historias, la realidad nacional y el innato talento del escritor en ciernes se fusionaron y ya de vuelta en la ciudad capital, y como estudiante de la Escuela Normal para Varones, empezó a dar sus primeros pasos firmes en la literatura.

El escritor Juan Olivero, amigo de Asturias desde tiempos de estudiantes, en su libro “El Miguel Ángel Asturias que yo conocí”, señala que, en ese tiempo Asturias mostraba a sus condiscípulos un cuento, que más adelante evolucionó y se convirtió en “El Señor Presidente”, una de sus obras más famosas”.

Decisiones y vocación

Al haber tenido problemas por actuar de acuerdo a sus convicciones, el padre de Miguel Ángel no quería que su hijo fuera abogado, aunque esa era la carrera que le atraía al joven. Por esa razón, a los 17 años, el escritor empezó sus estudios universitarios de medicina. No pasó mucho tiempo para que el adolescente se diera cuenta que esa no era su vocación y debió contrariar a su progenitor y se inscribió en la carrera de abogado. Formó parte de la Generación de 1920, un grupo de intelectuales y estudiantes que buscaban el cambio y el fin del gobierno de Manuel Estrada Cabrera.

En 1921 fue elegido para participar en el Congreso Internacional de Estudiantes realizado en México. Ahí conoció a José Vasconcelos, Gabriela Mistral y Ramón del Valle Inclán. Al volver, Asturias fue copartícipe de la fundación de la Universidad Popular, que tenía como meta elevar el nivel educativo de la población guatemalteca. También participó como coautor de “La Chalana”, que fue estrenada en la Huelga de Dolores de 1922. Asturias se graduó como abogado y notario el 1 de diciembre de 1923.

Al encuentro de Europa

El 23 de junio de 1924 zarpa rumbo a Europa. El 14 de julio de 1924 sale de Inglaterra a París, Francia. Se inscribió en La Sorbona. Ahí conoce al profesor Georges Raynaud, quien le encargó que junto a José María González de Mendoza realizara la traducción del Popol Wuj del francés al español.

En París terminó  “Leyendas de Guatemala” y se terminó de gestarse “El Señor Presidente”. En 1933 volvió a Guatemala, fue profesor de literatura en la escuela de Derecho de la Universidad de San Carlos y fundó un diario matutino que se llamó “Éxito”. El 1 de junio de 1938 inauguró “El Diario del Aire”, el primer radio periódico de Guatemala y de Latinoamérica.

Un padre lejano pero tierno

Junto a su primera esposa, Clemencia Amado, Miguel Ángel Asturias procreó a Rodrigo y Miguel Ángel. Este último, ha recordado en múltiples entrevistas el carácter tierno y juguetón de su padre, quien debido a su quehacer como diplomático estuvo alejado de su casa, pero reflejó su cariño por sus hijos en la obra “Los cuentos del Cuyito”, que son cinco fábulas que les envió a sus pequeños.

Asturias Amado reconoció que en ocasiones hubiera querido tener un papá menos ocupado. «A lo mejor un padre que el día en que me recibí de ingeniero estuviera a mi lado y no viajando por el mundo», indicó.

La distancia fue dura tanto para el padre como para los hijos. Sobre todo, porque la familia que se había iniciado en 1939 con el matrimonio del escritor con Clemencia Amado se fragmentó en 1948, cuando los hijos eran apenas unos niños. Luego, también las misiones diplomáticas y el exilio del padre marcaron ausencias difíciles de asimilar. «En esa época no existían los medios de comunicación de hoy», explicó.

A pesar de esas distancias físicas, Miguel Ángel hace notar que siempre hubo cercanía afectiva entre ellos. Prueba de ello, dijo, es precisamente el trabajo que ha emprendido para el reconocimiento de su papá. «A la edad que tengo, he tomado todo ese amor, esa ternura y estoy tratando de dar a conocer la vida de Miguel Ángel Asturias».

Cambios y evolución literaria

En 1946 se publica una de sus más famosas obras, “El Señor Presidente”. Para ese entonces ya vivía en México, y había abandonado su carrera como periodista e incursionó en la diplomacia. En 1949 sale a la luz “Sien de alondra”. En ese año conoce a su segunda esposa, Blanca Mora y Araujo, con quien se casó en 1950. En esa época sale también “Hombres de maíz”.

En 1954 se traslada a Argentina, en donde escribió una antología de cuentos. En “Week end en Guatemala”. Fueron editadas en Buenos Aires “El alhajadito” y  “Mulata de tal”. En 1966 ganó el Pemio Lenin de la Paz.

Un Nobel de cumpleaños

En 1966, muchos ya apostaban que Miguel Ángel Asturias ganaría el Premio Nobel de Literatura. La televisión sueca le pidió al escritor una entrevista en la qu figuraba como triunfador. Como no ganó, no se publicó.

En 1967  los rumores lo daban como ganador, y la televisora repitió la solicitud. «Mi papá les dijo que el año anterior habían sido de mal agüero, pero les prometió el primer reportaje si resultaba ganador», cuenta Miguel Ángel hijo.  Para asegurar la entrevista, la televisora dejó a un periodista que estuviera a su lado, al momento en el que se hiciera el anuncio. «Mi papá me contaba, que era muy blanquito, con ojos claros. Decía que parecía un ángel, al lado suyo», acotó el hijo. Según Asturias Amado, su papá contaba: «Cuando veo que a ese ángel se le van los ojos para atrás, y comienza a reírse ahí me di cuenta que era el ganador del Nobel».

Era el 19 de octubre, fecha del 68 cumpleaños de Asturias. Por esa razón, cuando su hijo lo llamó, él emocionado le dio la noticia, pero «Miguelito» le dijo que lo llamaba, además que por su cumpleaños, porque ya todo el mundo sabía que había ganado el premio.

En 1972, publicó su última “Viernes de Dolores”. El 9 de junio de 1974 falleció en Madrid España, víctima del cáncer. Fue enterrado en el cementerio Père Lachaise​, de París, Francia.

El Ministerio de Cultura y Deportes se honra en recordar al ilustre Miguel Ángel Asturias, quien llenó de gloria a Guatemala.

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