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Finalizan restauración de vitral “La fuente del Bosque”

El personal del Viceministerio de Patrimonio Cultural y Natural del Ministerio de Cultura y Deportes anuncia la finalización de los trabajos de restauración del vitral que contiene uno de los fragmentos de “La fuente del bosque”, del poeta quetzalteco Osmundo Arriola, en el interior del Palacio Nacional de la Cultura.  

La obra de arte que tiene tres metros de ancho por tres metros con 20 centímetros de alto fue reparada después de cuatro meses de trabajo. Los visitantes al recinto podrán apreciar la escena de una mujer que llena un cántaro de agua junto a los ciervos en medio de un claro del bosque.

En 1980, la onda expansiva de la explosión de un carro bomba en la 6ª. avenida y 6ª.  calle deterioró los 63 vitrales del Palacio Nacional, los mismos han recobrado el esplendor de los primeros días.

“Los vitrales del Pasaje Central no habían sido reparados desde 1980”, explica Esmeralda Gallardo,  restauradora de vitrales del Palacio Nacional de Cultura.

El expresidente Jorge Ubico encargó al pintor y escultor, Julio Urruela Vásquez, la elaboración de los vitrales del Palacio Nacional de la Cultura.  La materia prima es el vidrio clásico que se importa de Estados Unidos o Alemania.

Cuando la vitralista se coloca frente a cada una de estas obras sabe que tiene delante un largo proceso que comienza con hacer el diagnóstico de los daños.

Una vez se ha definido la magnitud de la destrucción se sustraen las piezas deterioradas del vitral que se divide en paneles. Luego se hacen las plantillas aunque, en ocasiones, este trabajo se complica cuando los restauradores se encuentran con que algunos de los dibujos originales están deteriorados.

Para llevar a cabo este delicado proceso algunas veces se usa la técnica de grabado con ácido fluorhídrico.  La pintura es una mezcla de precisión y delicadeza, luego las piezas que están siendo reparados se hornean.

Una vez superado este paso con éxito se hace el primer montaje, se prueba y de ser necesario, las piezas se hornean nuevamente hasta que el resultado sea perfecto.

Cuando el panel del vitral está encuadrado según la medida requerida se solda. “Todo debe cazar milimétricamente”, afirma Gallardo.

El toque final es consolidarlo con una nueva macilla para dar firmeza al vitral, agrega la experta que se dedica a restaurar los vitrales del Palacio Nacional desde 1996 y fue discípula de Carlos Hernández, quien a su vez aprendió este delicado arte de Urruela Vásquez.

El Ministerio de Cultura y Deportes a través del Viceministerio de Patrimonio Cultural y Natural trabaja en el rescate y preservación del trabajo artístico original del Palacio Nacional de la Cultura, joya arquitectónica del Centro Histórico de la ciudad.

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